
Entre las provincias de Cordoba y Sevilla, y en pleno corazón del Parque Natural de la Sierra de Hornachuelos, se encuentra el embalse de El Retortillo, que se llena gracias a las aguas que vierte el río del mismo nombre. El Retortillo se enclava en un típico paisaje de dehesa, llano y muy accesible, lo que permite ser pescado a pie en todo su perímetro. El pescador aficionado a la fotografía de naturaleza tiene en El Retortillo un auténtico paraíso. Se llega por la A-IV, desde Córdoba o Sevilla, hasta Palma del Río. Aquí, se toma la carretera hacia Hornachuelos, y a medio camino, hay un desvío por Montealto a El Retortillo. Las especies que habitan esta idílica masa de agua cerrada son barbos, bogas, carpas comunes y royales y black bass. Para la pesca de todos los ciprínidos citados, se suelen utilizar técnicas estáticas de pesca con flotador fijo y cebos naturales; con carrete, a la inglesa y boloñesa, o sin él, con cañas de 14 metros de tramos enchufables. En primavera y otoño es posible tentar a las carpas y a los barbos con imitaciones de insectos, lanzados con un equipo de pesca a mosca, para conseguir su ataque cuando patrullan cercanos a la orilla buscando insectos que el aire tira al agua. Para el black bass, la pesca a lance ligero es obligatoria y, en esta recién estrenada primavera, los mejores ejemplares se capturan con señuelos de superficie, que provocan hasta el punto de estallar el agua cuando las grandes hembras grávidas repelen una supuesta agresión, cayendo en el engaño. En la foto, un buen ejemplar de black bass pescado en El Retortillo.